En un editorial publicado por el diario Il Faro di Roma, el economista italiano Luciano Vasapollo, dirigente de la Red de los Comunistas, denuncia la narrativa totalmente falsa de un supuesto narcotráfico de Estado, utilizada por el gobierno norteamericano para perpetrar el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Esa campaña desinformativa, que el analista califica como “estigma infamante”, fue asimilada por algunos gobiernos, incluido el italiano, para respaldar el ataque ordenado por el presidente estadounidense, Donald Trump, que la primera ministra, Giorgia Meloni, justificó como una presunta operación antinarcóticos.
Ello sucedió, indica Vasapollo, pese a que figuras prominentes de instituciones italianas e internacionales subrayaron públicamente la falsedad de tales argumentos, carentes de pruebas objetivas, entre ellos Pino Arlacchi, ex subsecretario General de Naciones Unidas, y el fiscal Nicola Gratteri, experto en la lucha contra el narcotráfico.
“Desde hace años, Venezuela es blanco de una operación sistemática de deslegitimación construida no sobre hechos, sino sobre un arsenal de narrativas tóxicas”, apunta el también cofundador del capítulo italiano de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad.
“Esta máquina de difamación geopolítica no nace por casualidad, sino por diseño: transformar un gobierno desagradable para intereses económicos transnacionales en un monstruo público para legitimar el despojo de las inmensas riquezas minerales del país y la interferencia externa en los asuntos venezolanos”, añade.
Basta con no estar alineado al sistema dominante para ser pintado como antidemocrático, estado canalla, terrorista o criminal, y así justificar sanciones, aislamiento, persecución política, como teorema para deslegitimar a quien se oponga al imperialismo depredador.
El mismo, señala, es empleado por estos días contra quienes defiendan a Palestina, sostengan la soberanía venezolana o cuestionen la doble moral occidental, y su objetivo no es informar, sino crear confusión, resignación y desorientación, dividir la solidaridad internacional y neutralizar la capacidad de distinguir entre agresores y agredidos.
La denuncia y desarticulación de estas campañas de mentiras es un imperativo, para desenmascarar los verdaderos objetivos de la desinformación, de la intoxicación mediática, dirigidas a justificar una guerra híbrida, el asedio económico, con “la pretensión de decidir desde afuera quién debe gobernar un pueblo soberano”.
Finalmente, en este análisis Vasapollo hace un llamado a mantener la movilización popular en Italia, por parte de las fuerzas políticas, sociales, sindicales, juveniles “que han elegido la dignidad en lugar del silencio”, contra la agresión estadounidense a Venezuela y la amenaza que se cierne contra otros países de América Latina y el mundo.




