El Doctor en ciencia O’Leary Fernando González Matos, director del Centro Nacional de Investigaciones Sísmicas (Cenais), en Santiago de Cuba, dijo también que cerca de 30 de ellos que han generado intensidades superiores a VII grados en Cuba, solo dos ocurrieron fuera de esa zona de límite de placas.
En una actualización sobre el particular, publicada en el perfil de la red social en Facebook, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, explicó que el de hace 48 horas en la región occidental se produjo en un área de muy baja actividad sísmica, lo que evidencia la complejidad de este fenómeno natural y la necesidad de su monitoreo continuo.
Con una magnitud 6.2, agregó, tuvo su origen a más de 100 kilómetros de la costa del país, pero con una profundidad de apenas 20 kilómetros, condición que favoreció la generación y propagación de ondas superficiales capaces de recorrer grandes distancias.
En consecuencia, generan ondas de baja frecuencia y gran amplitud, que pueden entrar en resonancia con la frecuencia natural de los edificios altos, señaló.
Sostuvo que por esa razón, las oscilaciones se percibieron principalmente en construcciones de gran altura, con una intensidad variable que depende de múltiples factores: la magnitud, la distancia y la profundidad del sismo; las características del medio de propagación, incluido el tipo de suelo donde se ubica la edificación; y las propiedades estructurales, especialmente la altura del inmueble.
Semejante tipo de perceptibilidad es común en algunos edificios de la región occidental de Cuba durante sismos fuertes originados en la Zona de Fallas Oriente, y se diferencia de los eventos cercanos a zonas habitadas, donde predominan ondas de alta frecuencia y mayor amplitud.




