Eliseo Reyes Rodríguez: El bravo capitán

Es 25 de abril de 1967. Día negro, así señala en su Diario el Guerrillero Heroico Ernesto che Guevara.

Por Gislania Tamayo Cedeño

Hemos perdido el mejor hombre de la guerrilla y, naturalmente, uno de sus pilares, compañero mío desde que, siendo casi un niño, fue mensajero de la Columna 4, hasta la invasión y esta nueva aventura revolucionaria (…)

(…)”de su muerte solo cabe decir, para un hipotético futuro que pudiera cristalizar: tu cadáver pequeño de capitán valiente ha extendido en lo inmenso su metálica forma”.

Cayó combatiendo en Bolivia Eliseo Reyes Rodríguez, conocido como Capitán San Luis. Fue uno de los cubanos que integró la guerrilla dirigida por Ernesto Che Guevara en ese país sudamericano.

Una emboscada en la finca El Mesón, entre los ríos Ticucha e Iquira puso fin a su intachable vida con apenas 27 años de edad.

La niñez de Eliseo transcurre a la par de los demás niños pobres y campesinos de la zona. Se esfuerza trabajando sin descanso para ayudar al sustento familiar, a la vez que se prepara para aprender y superarse.

Sin embargo no logra continuar sus estudios porque al pertenecer a una clase baja ningún politiquero lo tendría en cuenta para que fuera un hombre de bien.

Transcurren los días y cuando acontece el desembarco del yate Granma ya era miembro de una célula del Movimiento 26 de julio junto a su familia. En agosto de 1957 con apenas dieciséis años, decide trasladarse a la Sierra Maestra para convertirse en un combatiente.

San Luis, es el apelativo con el que fue bautizado desde su llegada a las montañas de la Sierra Maestra. Integra las filas del destacamento dirigido por el Che, en la zona del Hombrito donde se gana la simpatía de todos por su disciplina, inteligencia y valor.

Primero se desempeñó como mensajero y luego cumplió otras misiones importantes, hasta convertirse en un soldado de vanguardia, respetado por todos.

El Che lo escoge como hombre de confianza para integrar la columna que llevaría la invasión hasta Las Villas.

Disimiles obstáculos tuvo que esquivar en la travesía de la campaña a Las Villas, pero en cada uno de ellos sobresale por su coraje y valentía. Llego a La Habana con los grados de Capitán.

Al triunfo de la revolución cubana el Capitán San Luis asume otras responsabilidades, entre ellas: Jefe de la Fortaleza Militar de La Cabaña, enfrentar la lucha contra bandidos y delegado del Ministerio del Interior en Pinar del Rio.

René González Novales tuvo el privilegio de conocerlo en Pinar del Rio… “Era menudito, medía escasamente cinco pies tres pulgadas. Hablaba suave, mesuradamente. Tenía bastante cultura y sabía cómo hablarle a cada compañero según sus características. Humano y justo, era temerario en el combate.

Por su parte Amado Valdés dijo… “Quien no respetara a los prisioneros, seguro que tenía problemas con él, porque el respeto significaba para él algo muy grande. Tampoco permitía que el enemigo en el combate se le adelantara… Bravo de verdad, quien no se le rindiera, él lo rendía”.

El Capitán San Luis; tuvo el privilegio de integrar el primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba creado el 3 de octubre de 1965, y el honor, además, de ser escogido por el Che para integrar la guerrilla que lo acompañaría en su lucha en tierras bolivianas, donde toma el nombre de Rolando.

El campamento para el entrenamiento y preparación es en San Andrés, Pinar del Río, donde comienzan prácticas de tiro, táctica y topografía, entre otras materias que lo llevarían a explorar nuevas tierras de América.

Hasta el 22 de octubre de 1966 duró la preparación. Apenas en una semana se despidió de la familia, de la esposa Nelia Barreras Hernández, y de sus hijos Maricela, Eliseo y René.

El 16 de noviembre de 1966 Eliseo Reyes Rodríguez, (Capitán San Luis) y Antonio Sánchez Díaz, (Pinares), partieron de Praga hacia Sao Paulo, en un largo viaje de escalas en varios países.

El 20, en el campamento de Ñacahuasú los recibe el jefe guerrillero, a quien entregaron armas, municiones y mercancías. También estaban Tuma (Carlos Coello Coello), Pombo (Harry Villegas Tamayo) y Pacho (Alberto Fernández Montes de Oca).

Ese día el Che en su Diario escribe: «A mediodía llegaron Marcos y Rolando. Ahora somos seis. Tardaron tanto porque el aviso les llegó hace una semana. Son los que viajaron más rápido por la vía de Sao Paulo».

Su capacidad política, disposición combativa, espíritu de sacrificio, el Che lo nombró comisario del grupo y lo asignó a la fuerza Centro, que él mismo comandaba, pues conocía de los méritos del Capitán San Luis que se crecía ante cada dificultad que se le presentara.

En carta que le envió a su esposa desde Bolivia, escribió Eliseo:

«[…] siento por una parte el dolor que me ocasiona la partida del lado de mis seres queridos —de tu lado, del de mis hijos, del de mis padres— pero me reconforta saber que lo hago para luchar contra el enemigo que separa a millones de personas de sus seres más queridos»…

Desde el inicio de la guerrilla Rolando recibió del Che la orden de organizar la mayoría de las emboscadas.

Poco después el mismo Che lo calificó como “el cuadro más completo, tanto en lo político como en lo militar, de todos los componentes de la guerrilla”.

El día de su muerte en una emboscada relámpago contra el ejército boliviano cae herido.

Después de muchos años, sus restos regresan a la Patria, para ser sepultados, junto al Che y otros compañeros de la guerrilla en Bolivia, en el Conjunto Escultórico Memorial Comandante Ernesto Che Guevara de la ciudad de Santa Clara.

La Demajagua

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