La Oficina de Asuntos Económicos y Empresariales del Departamento de Estado de Washington aseguró en su cuenta de X que el ministro de Minería, Marco Antonio Calderón de la Barca, aprovechó un viaje a ese país para firmar un documento de intenciones.
“El secretario adjunto Caleb Orr y el ministro de Minería boliviano firmaron un Memorando de entendimiento sobre minerales críticos en Washington y discutieron la cooperación en minerales críticos”, afirma el escrito.
Hasta el momento, ni el portal ni las cuentas en redes sociales de la cartera de Estado boliviana emitieron alguna información al respecto.
Sin embargo, la fuente norteamericana agregó que “Estados Unidos está comprometido a trabajar con Bolivia bajo el liderazgo del presidente (Rodrigo) Paz para atraer inversión que impulse la prosperidad tanto en EEUU como en Bolivia, y asegure las cadenas de suministro de minerales críticos”.
Este tipo de minerales y las denominadas tierras raras son esenciales en una coyuntura global que avanza hacia la electromovilidad desde el punto de vista de la matriz energética.
En el momento actual, las cotizaciones de estos elementos químicos y sus compuestos son altas y, de acuerdo con diversas proyecciones se prevé un próspero mercado para las próximas décadas.
Según la publicación Brújula Digital, aunque en el país se tienen identificados yacimientos de al menos 31 de los 38 minerales críticos registrados y estandarizados, no existe un plan estatal ni regulaciones específicas para su exploración y explotación.
Agrega que, en los últimos años, se comenzó a explorar y explotar, a escala aún pequeña, minerales como el torio, niobio, níquel, cobalto y otros elementos esenciales para la industria tecnológica y la transición energética.
No obstante, aclara, muchos de estos proyectos se ubican en regiones de alta biodiversidad y presencia indígena, como la Chiquitania, el Pantanal y la Amazonia norte.
Esta situación, según la publicación, llevó a instituciones que trabajan con indígenas y campesinos y en el impulso a la agricultura familiar, a alertar por posibles invasiones de tierras y contaminación por la industria minera.




