Tradición y compromiso

En el Centro Politécnico Juan Vitalio Acuña Núñez de Bayamo, la llegada del 1ro de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, se vive con un fervor especial y con un compromiso inquebrantable hacia la educación y la formación de sus estudiantes.

Aymee Vega Gorgoso y Aylén Ricardo Despaine, ambas docentes, se han propuesto crear un ambiente festivo y reflexivo que resalte la importancia del trabajo y la solidaridad en la sociedad cubana.

“Para mí, el 1ro de Mayo no es solo una fecha en el calendario; es una celebración profunda de los logros y sacrificios de los trabajadores. Como cubana y educadora, siento un orgullo inmenso al ser parte de una nación que valora la cooperación. Este día nos recuerda que cada uno de nosotros, con nuestro empeño diario, contribuimos a construir un futuro mejor para las próximas generaciones. Es un momento para reflexionar sobre nuestros avances y también sobre los retos que aún enfrentamos, siempre con la mirada puesta en el bienestar de nuestra comunidad”, aseguró Aymee Vega Gorgoso.

El centro se ha transformado en un espacio vibrante, donde las banderas cubanas son protagonistas, simbolizando la identidad y la unidad del pueblo. Los pasillos están adornados con coloridos carteles elaborados por los estudiantes, que no solo embellecen el entorno, sino que también transmiten mensajes de aliento y reconocimiento.

“En la institución, desde semanas antes, nos reunimos para planificar actividades que resalten la importancia de esta fecha, donde celebramos el esfuerzo y la dedicación de nuestros estudiantes y trabajadores. Organizamos talleres, charlas, asegurándonos de que cada uno de nuestros jóvenes entienda el significado de esta conmemoración y lo que representa para el país.”, declaró Vega Gorgoso.

Este ambiente festivo invita a todos a participar y a recordar el significado profundo de esta celebración, que trasciende lo meramente simbólico para convertirse en una manifestación de amor por la patria y el trabajo.

“Desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, el Primero de Mayo ha evolucionado para convertirse en una celebración emblemática de los cubanos. En este día, no solo conmemoramos los logros alcanzados en términos de derechos laborales, sino que también reafirmamos nuestro compromiso con la justicia social y la igualdad. La Revolución transformó esta fecha en una fiesta popular, donde miles de trabajadores se congregan en las plazas para expresar su solidaridad y unidad”.

Aylén Ricardo Despaine, profesora de español y literatura trata de inspirar a sus estudiantes a apreciar la riqueza del lenguaje y la literatura. Su enfoque pedagógico no solo se centra en la enseñanza de las materias académicas, sino también en la formación de valores humanos y sociales que son fundamentales para el desarrollo integral de sus alumnos. Aylén busca crear un ambiente de aprendizaje dinámico y participativo, donde los jóvenes puedan explorar su creatividad y reflexionar sobre su papel en la sociedad.

“En mis clases, aprovecho esta fecha tan significativa para hablar sobre la historia del movimiento obrero y los aptitudes revolucionarios que lo sustentan. Introduzco a mis estudiantes el valor de la solidaridad y el compromiso social. De esta manera, no solo celebramos un día importante, sino que también cultivamos en ellos una conciencia crítica y un sentido de pertenencia a nuestra historia”, compartió Ricardo Despaine.

“Para nosotros, el 1ro de Mayo es más que una simple conmemoración; es un recordatorio de la lucha constante por mejores condiciones laborales y la defensa de nuestros derechos. La energía colectiva que se siente en cada marcha es un testimonio del espíritu indomable del pueblo cubano. A lo largo de los años, hemos visto cómo esta celebración ha crecido, incorporando a diversas generaciones que, con orgullo, levantan sus voces en apoyo a los ideales patrióticos. Es un día para celebrar nuestros logros, pero también para renovar nuestra determinación de seguir adelante en la construcción de un futuro más justo para todos.”

A través de su dedicación y entusiasmo, estas profesoras buscan no solo conmemorar la fecha, sino también fomentar un sentido de pertenencia y orgullo en sus alumnos, enseñándoles el valor del trabajo en equipo y la importancia de contribuir al bienestar común. La voz de estas dos profesoras se convierte así en un reflejo del espíritu solidario que caracteriza a la comunidad educativa cubana.

La Demajagua

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