Fe en la victoria contribuyó a desembarco del Granma

Solo la fe en la victoria resultó capaz de permitir a 82 hombres sortear las dificultades con que navegaron en el yate Granma desde México hasta su llegada a Las Coloradas, en la costa sureña oriental cubana el 2 de diciembre de 1956.

   Esa fecha adquirió una connotación especial, porque nació así el Ejército Rebelde y, el núcleo central de las posteriores Fuerzas Armadas Revolucionarias.

   Los expedicionarios partieron desde Tuxpan, México, bajo una fina llovizna el 25 de noviembre de 1956 con un plan de travesía de cinco días, retrasado en dos por el mal tiempo.
   Un mar tormentoso, roturas en el motor, el sobrepeso de cuatro veces su capacidad y la caída de un hombre al mar hicieron más largo el trayecto e impidieron el propósito de llegar el 30 de noviembre.
   Por ese motivo, se frustró uno de los objetivos trazados por el jefe del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, Fidel Castro Ruz, el de una coincidencia del desembarco con un levantamiento armado en Santiago de Cuba.
   La rebelión santiaguera preparó un grupo de recepción en el faro de Cabo Cruz con camiones y 100 hombres para, con posterioridad, atacar las guarniciones de la tiranía batistiana en los pueblos de Niquero y Manzanillo, luego internarse en las montañas de la Sierra Maestra y llevar a cabo una guerra de guerrillas.
   Por el arribo tardío, el levantamiento de apoyo quedó aislado y destruido y los expedicionarios perdieron el elemento sorpresa, a la vez que dio oportunidad a los militares a desplegarse en alerta máxima en toda la región.
   Los expedicionarios sufrieron el asedio del Ejército y la aviación enemiga y, a duras penas y con fuertes pérdidas, se internaron en la Sierra Maestra.

   Tras ser sorprendidos y dispersados por las tropas batistianas, los jóvenes se reagruparon e integraron el núcleo del Ejército Rebelde que venció a las fuerzas del dictador Fulgencio Batista y triunfó el primero de enero de 1959.
   Con el desembarco del Granma, Fidel Castro cumplió su promesa de ser libres o mártires tras pasar meses preso en la entonces Isla de Pinos como resultado del juicio por los asaltos a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y el Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, el 26 de julio de 1953.

   Los 82 hombres del Granma eran en su mayoría muy jóvenes, excepto el segundo jefe de la expedición, Juan Manuel Márquez, con poco más de 40 años, a quien los soldados de la tiranía capturaron, torturaron y asesinaron días después del 2 de diciembre de 1956.
   El desembarco fue también otra hazaña, pues se produjo en un lugar no previsto e intrincado punto de la costa oriental cubana, enmarañado, además,  por una fuerte barrera de manglares y un fondo cenagoso.
   Cargando las armas que pudieron, agotados y desorientados, a causa de que no sabían en qué sitio se encontraban y bajo el fuego de la aviación batistiana que volaba sobre ellos, llegaron a la costa.

   El campesino Ángel Pérez Rosabal les confirmó que estaban en el territorio nacional. A las pocas jornadas les esperaba un duro golpe en el enclave de Alegría de Pío, pero la suerte de la Revolución cubana estaba echada, y su destino era el triunfo.
   Los sobrevivientes de tantos avatares avanzaron hacia el corazón de la Sierra Maestra y con la fe en la victoria que nunca los abandonó, eslabonaron una cadena de éxitos contra un Ejército más numeroso y armado hasta derrotarlo de manera definitiva el primero de enero de 1959, y “si a última hora, no hubiese sido posible venir en el Granma, nosotros hubiésemos venido de cualquier forma”, dijo Fidel. 

Agencia Cubana de Noticias

Agencia con cobertura nacional de la República de Cuba.

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