En Granma, la fecha se vive con un arraigo especial que brota de la historia misma. Bayamo, cuna de la nacionalidad cubana, aportó desde el siglo XIX capítulos fundacionales a nuestra música. Allí se cantó por primera vez La Bayamesa, primera canción romántica del país, y vibra aún el espíritu de una ciudad que marcó con particular aliento la gestación de un patrimonio sonoro auténticamente nacional. Por eso cada 8 de mayo, los granmenses no solo recuerdan un género: celebran una herencia que corre por sus venas.
Desde el 10 de diciembre de 2025, la práctica del son cubano integra la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad que coordina la UNESCO. El Instituto Cubano de la Música informó que la declaratoria reconoce al son como pilar histórico de la música tradicional bailable de la isla, un género que resiste el paso del tiempo y sigue vivo en espacios comunitarios, proyectos artísticos y festejos populares de todo el país.
Granma exhibe una nómina de agrupaciones que han convertido el son en oficio y razón de ser. La Orquesta Monumento surgió en el Consejo Popular Veguita en 1970 y en 1971 se trasladó a Bayamo, donde acumula más de medio siglo de quehacer ininterrumpido. Participó en la ejecución del son más largo del mundo en Holguín y Granma y ha obtenido reconocimientos en el festival Sindo Garay, entre ellos una mención especial en 2003 por la obra de Orlando Quesada Arévalo con el tema «Mi Cuba Bella». A su lado Yakaré, fundada en Bayamo el 11 de abril de 1980, cultiva el son y el bolero con una elegancia sonora que la convierte en referente de la cultura granmense. Más cerca en el tiempo, el Quinteto Son de Cuba integra a jóvenes músicos con un formato que incluye tres, contrabajo, guitarra, bongó y maracas e incorpora además influencias del jazz y la música popular contemporánea en sus arreglos vocales.

Pero no puede hablarse de Granma sin mencionar dos nombres que han traspasado la frontera provincial. La Orquesta Original de Manzanillo, bautizada en 1963 por Wilfredo «Pachy» Naranjo, es la orquesta insignia de la provincia y una de las agrupaciones más longevas y queridas del país. Su discografía —17 discos compactos e igual número de elepés—, sus cuatro premios EGREM y más de 45 éxitos en la radio nacional avalan un sello autóctono que ha sabido renovarse sin perder su esencia. Pachy Naranjo recibió en 2011 el Premio Nacional de Música, distinción que honra a toda la familia sonera granmense. Junto a la Original, Cándido Fabré y su Banda, que debutó en Bayamo el 19 de octubre de 1993, se erige como otra institución musical. Fabré, un sonero versátil e ingenioso, acumula más de dos mil composiciones que forman parte del cancionero popular cubano y en 2023 celebró tres décadas de carrera con una gira por varios municipios de la provincia..
El son nos representa, nos junta y nos salva. Porque cuando suenan las claves en la tierra de Céspedes, cesan las diferencias y Cuba entera se reconoce en un mismo compás. Eso, justamente, es lo que celebramos cada 8 de mayo.




