Desde el 11 de julio, como regalo a la ciudad de Manzanillo en el aniversario 234 del inicio de su proceso de fundación, se reanudó la venta de liseta frita en la emblemática instalación a orillas del Golfo de Guacanayabo, como resultado del proceso de ampliación de las facultades y servicios de la empresa estatal socialista.
Con el funcionamiento inicial de las dos carpas, con capacidad para 72 comensales, la lisetera abre sus puertas en el horario de almuerzo entre 12 del mediodía y cuatro de la tarde, de martes a domingo.
“La apertura del proyecto responde al reto de retomar una entidad que forma parte de nuestra idiosincrasia, y lograr satisfacer a los manzanilleros como clientes principales de nuestra instalación, con el orgullo de sentirnos cubanos”, valoró Roxana Montero Cedeño, directora comercial de Epigran.
Por medio de un contrato de trabajo cooperado entre la Gastronomía municipal y Epigran, reinicia el servicio con el plato insignia: liseta frita con mariquitas de plátano, con un costo de 450 pesos cubanos por cada ración de 250 gramos; al que se prevé incorporar luego filetes, otros tipos de pescados, coctelería, y variedad de bebidas.
El aseguramiento de los productos del mar por parte de la entidad, con la colaboración de fuentes de gestión no estatal, resulta de la apertura de la economía para el aporte de ingresos a Epigran, en beneficio de la autogestión y autofinanciamiento para consolidar su producción, y para contribuir a la solvencia del municipio.
Debido a la situación eletroenergética del país la cocción de este demandado producto del mar se realiza hoy con la tradicional braza de carbón. No obstante, plantea Montero Cedeño que una expectativa es el cambio de matriz energética, y la instalación de al menos un kit de paneles solares que cubra la demanda de 15 kilowatts, conforme a la necesidad definidad mediante un balance de carga efectuado previamente.
La ambientación del local con las artes de pesca como mallas, boyas, aros salvavidas, luces y lámparas de navegación, simula la cubierta de un barco, y junto a la brisa del Guacanayabo, es la invitación perfecta a degustar el mar.
La imagen renovada del espacio, particularmente de los pisos, el sistema eléctrico y alumbrado, las mesetas del área de elaboración, y pintura, ocuparon largas jornadas a los trabajadores de la brigada constructiva de la Unidad Empresarial de Base Técnica de esta empresa perteneciente a la industria alimentaria.
Para Joaquín Evelio Montero Reyes, especialista de la industria Pesquera local, como manzanillero, este emprendimiento de Epigran es un orgullo que devuelve el sabor de identidad al pueblo.




