La otra «crecida» solidaridad

Cuando todavía están latentes las huellas de las intensas lluvias que días atrás provocaron inundaciones sin precedentes en varios territorios de esta oriental provincia, otra «crecida» de solidaridad ya llega adonde la gente más lo necesita. Hasta sitios en los que las inundaciones aún no ceden del todo, y a otros donde el lodo marca …

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Cuando todavía están latentes las huellas de las intensas lluvias que días atrás provocaron inundaciones sin precedentes en varios territorios de esta oriental provincia, otra «crecida» de solidaridad ya llega adonde la gente más lo necesita.

Hasta sitios en los que las inundaciones aún no ceden del todo, y a otros donde el lodo marca la magnitud de la crecida de los ríos, y también la magnitud de los daños, han ido llegando –convertidos en un gran vendaval de apoyo– no solo las autoridades encargadas de contabilizar afectaciones y encauzar respuestas, sino también muchos otros granmenses que han puesto sus fuerzas y brazos para ayudar en las labores de recuperación.

Desde el municipio serrano de Guisa, Vismar Núñez, funcionario del Partido en ese territorio, y quien se encuentra al frente de un equipo de entusiastas trabajadores dispuestos a llegar al último rincón de la serranía para llevar alimentos y otros recursos a los montañeses afectados, aseguró a este diario que la travesía hacia las comunidades intrincadas del Plan Turquino ha sido tortuosa, debido a la destrucción de los caminos tras los deslizamientos de tierra.

«Este martes logramos llegar hasta el consejo popular de La Plata, y hubo que ir rellenando los caminos con pedazos de tronco y con piedras, pues habían sido resquebrajados por las cárcavas que ocasionaron las inundaciones.

Los huecos medían cerca de dos metros de profundidad y hasta tres metros de ancho», contó.

Vismar Núñez, quien aún no sale del asombro, señaló que, luego de recorrer en mulos o a pie –con los recursos a cuestas– otros asentamientos como Los Números, La Mexicana y El Coco, han podido constatar serias afectaciones en la agricultura.

«A orillas del río, en las vegas donde se encontraban los cafetales, la furia del agua arrasó. Ahora se va a esas zonas y tal parece que allí nunca hubo café sembrado. Lo que queda son piedras», refirió.

Debajo, enterrado, ha quedado el esfuerzo de muchos campesinos. Sin embargo, según apuntó Vismar, entusiasma ver el movimiento popular que se ha desatado en el lomerío, y la voluntad de la gente de levantarse y seguir echando pa’ lante, a pesar de todo.

También con el arte se ha llegado a zonas inundadas. Adis Nuvia Martí y Mileydy Jiménez, ambas actrices del Grupo de Teatro Andante, dijeron a Granma que lo vivido en la comunidad Las Caobas, en el municipio de Yara, fue realmente conmovedor.

«Llegar allí y ver a las personas en la carretera con las pocas cosas que habían podido salvar, y otras que no tenían nada –solo tristeza en la mirada– fue muy impactante. Al fondo, mientras la brigada artística se preparaba, permanecían las casas anegadas en agua.

«Y sabíamos que un espectáculo no iba a resolver sus problemas, pero el arte alivia el alma. Así lo comprobamos cuando terminó la función, y por eso actores, payasos, magos, músicos y jóvenes integrantes de la ahs se han unido para seguir yendo a otros sitios que han sido afectados por las intensas lluvias», afirmaron.

Surgidas del gesto hermoso de la voluntariedad, otras acciones y actitudes, narradas en redes sociales por reporteros de varios municipios de la provincia hoy les arrancan pequeños pedazos al dolor y a la destrucción dejada por el paso arrollador de las lluvias.

Por ejemplo, cuenta el periodista Eliexer Peláez que, en zonas de Jibacoa, en Manzanillo, los estudiantes de Medicina ayudan en todo. Esos jóvenes se han quitado el uniforme para vestirse de voluntarios que no escatiman en recoger escombros, trasladar alimentos, sostener el brazo de un anciano o higienizar caminos.

En ese propio municipio costero, uno de los más afectados por el evento hidrológico, el colega Roberto Mesa constató cómo, en la comunidad El Sitio, un grupo de propietarios de autos particulares, de la ciudad del Golfo, hizo efectiva una donación de alimentos, ropas, artículos de aseo, colchones y otros útiles para el hogar.

«Humanamente hay que hacerlo porque nos conmueve el corazón, el alma. Hoy ellos necesitan esta ayuda. Tenemos otro grupo en la ciudad que está recogiendo más artículos para preparar otras valijas y entregar otras donaciones. Es un gesto de hermandad y vamos a seguir adelante», señaló Yasel Almunia, líder del equipo.

Esa intensa vorágine se vive también en otras zonas montañosas y costeras de la provincia, donde a pesar de los daños provocados por el descomunal desbordamiento de los ríos y arroyos, se palpa, para bien, una «crecida» mayor: la de la solidaridad.

Reporte de Inés Castro Machado/canal de YouTube CNCTVGRANMA

Mailenys Oliva Ferrales

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